EL CANTO EN LA EDUCACIÓN INFANTIL. Por Cristina Isabel Gallego García. Lee su curriculum.

EL CANTO EN LA EDUCACIÓN INFANTIL.


Por Cristina Isabel Gallego García. Lee su curriculum.

Un hecho que siempre me ha sorprendido al trabajar con niños de Educación Infantil, es verlos realizando cualquier actividad de clase, y de repente, ponerse a cantar. Si uno o dos empiezan, al momento ya se han unido todos sus compañeros a este canto colectivo. Para ellos es compartir algo que aman, es un momento rico en emociones, que nos puede servir a los educadores para la exploración de muchos elementos.

Kodaly decía que la canción popular era la lengua materna musical del niño y que de la misma forma que aprende a hablar debe aprender a cantar de pequeño. El canto en general y la canción en particular, son una de las primeras manifestaciones musicales de la humanidad, con las que ha querido expresar situaciones, sentimientos y emociones.

Es muy positivo que las madres canten a sus hijos, incluso antes de nacer. El niño oye la voz de su madre, y cuando éste ha nacido, la canción es un medio de comunicación y de familiarización con él. Al igual que conocemos la importancia de la palabra de la madre para desarrollar la futura actitud del niño hacia la lengua, pasa lo mismo con la música, la actitud del niño hacia ella será favorable si ha tenido experiencias musicales en la primera infancia.

Cuando los padres cogen al recién nacido y lo mecen cantando, le transmiten: un desarrollo del sentido rítmico (por la sensación corporal global del balanceo asociado al sonido), una sensación de seguridad (el sonido musical unido al abrazo materno o paterno, representa el soporte del sentimiento del amor y ternura que se desprende de los padres)... Las canciones, el contacto corporal, van a ayudar al niño a establecer la función simbólica.

El niño canta incluso antes de hablar, y es sumamente importante dejar que su imaginación musical se desarrolle, dejar que improvise sus canciones libremente y su lenguaje. A los más pequeños les encanta las cancioncillas que sirven para hablarles del cuerpo, el placer de las palabras unido al descubrimiento del lenguaje y del cuerpo, los balanceos, los juegos corporales, las canciones acompañadas de gestos...

Hay adultos que consideran las canciones infantiles insignificantes, y se abstienen de enseñarlas a los niños, pero están equivocados. Es muy positivo el nacimiento de esta primera inscripción de las formas musicales en la memoria del pequeño. No importa si las palabras no tienen mucho sentido, son las sílabas quienes mantienen el recuerdo del ritmo y el encadenamiento de los sonidos. El niño disfruta oyéndolas una y otra vez, las canta el mismo, y esto constituye una fase importante de la evolución natural. Esta etapa puede ser breve, pero nunca suprimirla

Violeta Hemsy de Gainza en su libro: "La iniciación musical del niño" afirma que la canción infantil es el alimento musical más importante que recibe el niño. A través de las canciones, establece contacto directo con los elementos básicos de la música: melodía y ritmo. Por ese motivo hay que tener cuidado en seleccionar el cancionero. Una canción es infantil cuando responde a las necesidades musicales y espirituales más auténticas del niño a una edad y en un ambiente determinados. Cuando cumple estas condiciones, el niño la acepta y la hace suya, entrando desde ese mismo momento a formar parte de su mundo interior.

Los primeros cantos, tan vacilantes como los primeros pasos que da el niño, son imprecisos en lo que se refiere a entonación y ritmo. Nosotros debemos elegir canciones infantiles sencillas, basadas en dos o tres notas, cantarlas de forma alternada con una voz solista: la de la maestra, la de un instrumento o una grabación que exprese de modo correcto lo que se canta...

Según Ana Lucía Frega en su libro: "Música para maestros", los objetivos relacionados con el canto en el primer ciclo son:

- Respira costo-diafragmáticamente en forma espontánea.

- Se inicia en el control del soplo respiratorio.

- Canta con los músculos faciales relajados.

- Comprende la colocación de su voz.

- Entona adecuadamente al unísono, canciones sencillas.

- Pronuncia con claridad el texto de las canciones.

- Matiza cuando canta.

- Comprende y expresa el significado del repertorio que aborda.

- Canta según el carácter de la obra.

- Demuestra que le gusta cantar...

Al enseñar una canción hay que tener en cuenta la respiración, la emisión, la entonación, la articulación y la expresión. Podemos empezar con ejercicios de respiración y relajación muscular de cara, cabeza y cuello, vocalización con la vocal que resulte más sencilla, vocalización con todas las vocales y consonantes, estudio de la canción popular...

La respiración es mucho más que la base para el canto: es la función primordial del cuerpo humano. A veces practicamos una respiración muy superficial y deficiente que no llega a hacer trabajar los pulmones debidamente. Podemos aprovechar la educación musical para implantar al mismo tiempo una enseñanza de la correcta respiración. El efecto sobre las voces será sumamente beneficioso.

Hemos de enseñar al niño cómo inspirar sin esfuerzo la mayor cantidad de aire posible; y cómo espirarla con la mayor lentitud y bajo el absoluto control de nuestra voluntad. Una tercera fase de la respiración (la retención del aire en el cuerpo) tiene importancia sólo en el deporte y no para el canto. La respiración no debe constituir un esfuerzo, hay que graduarla de acuerdo al físico y a la edad del niño. El canto, con el ejercicio de respiración constante que administra, contribuye al desarrollo de los músculos y a la buena respiración, necesaria para cantar y, por lo tanto, a la educación para la salud.

La canción aporta al proceso educativo-musical el desarrollo de numerosas capacidades, como:

- Captación rítmica y melódica.

- Captación del pulso y del acento musical.

- Memorización melódico-rítmica.

- Expresión de matices, carácter y movimiento.

- Improvisación e imaginación creadoras.

- Expresión a través del movimiento corporal.

- Ejercitación de la propia voz al hablar y al cantar.

Orff basa su método o sistema en los ritmos del lenguaje, cuyas palabras poseen una rica fuente de elementos rítmicos, dinámicos y expresivos, que junto con el cuerpo forman la conjunción del ritmo (palabra- cuerpo – movimiento) y la vivencia del mismo.

Dalcroze considera a la rítmica, o ritmo del cuerpo, como la base y punto de partida de los estudios musicales, mientras que Orff toma como base los ritmos del lenguaje. Para Orff, el cuerpo trabajará como un instrumento de percusión de timbres variados, que emplea cuatro planos sonoros, pies, rodillas, palmas y dedos, con los que se pueden conseguir distintas variedades rítmicas y dinámicas.

Muchas son las actividades que podemos realizar con los niños a través de la canción: realizar ecos (en lalaleos y con onomatopeyas, con palmoteos, con los pies, con ambas manos simultáneamente sobre las rodillas, con manos alternadas sobre rodillas y muslos); entonar con claridad, afinación; vocalizar con suavidad y naturalidad, aplicando diferentes matices, como suave o fuerte; inventar acompañamientos rítmicos; hacer tomar conciencia a los niños de todo lo que pueden realizar vocalmente (modos de producir sonido con los labios, con los dientes, con la lengua, combinando estos elementos...); tomar conciencia del aire que hace vibrar las cuerdas vocales; reír, llorar, susurrar, gritar; jugar con la voz como un instrumento, realizar en las canciones ejercicios y juegos auditivos, visuales, motores, lúdicos, expresivos...

Las imágenes que se observan en este artículo son de una dramatización realizada en un colegio con alumnos de seis años. Al tiempo que unos niños cantan canciones que corresponden a cada estación del año, otros la representan: primavera (una niña tocando la flauta juega con un pajarillo que vuela alrededor de las flores que están naciendo), verano (con nuestra ropa de baño, estamos preparados para irnos a la playa), otoño (las hojas de los árboles empiezan a caerse) e invierno (jugamos con un muñeco de nieve). Los niños disfrutaron cantando y dramatizando.

Como hemos podido ver, en el aprendizaje de canciones intervienen muchos factores, como: auditivos, visuales, motores, memorísticos, sociales, lúdicos, expresivos, etc, que al irse trabajando progresivamente, desarrollan las capacidades del ser humano y al mismo tiempo su sensibilidad.